SOBRE UN VIENTO LADRON Y ASESINO DE
OBREROS
Iluminados por el sol que no quemaba tanto como el del ayer, sobre los tejados de la ciudad que extraviaste en los mapas de tu memoria.
A lo lejos, casi sollozando en mi tímpano, oigo el sonido de una hoya a presión, y el del motor de un viejo auto. También oigo el eco triste de los martillazos, en el eterno golpear del pesado cuerpo acerado del martillo, contra la delgada canaleta de lata.
Nos miramos a los ojos. No existían preguntas entre nosotros, preguntas sobre el ser o no ser, sólo nos preguntábamos qué habría de almuerzo, sobre qué nos estaría preparando la señora Rosa, o sobre qué haríamos terminado nuestro trabajo.
De pronto percibimos un rico olor, que ágilmente se introdujo en nuestras narices, y que inconcientemente nos hizo babear (primeras consecuencias del hambre), “¡mmm!, cazuela e’ chancho con chuchoca”, exclamaste. En eso un fuerte viento acompañado de una polvadera con sus esquírlicas mugres de la ventolera, se llevaron nuestro olor, se llevaron nuestra canaleta, se llevaron tu equilibrio, se llevaron tu vida, se llevaron mi visión, y lo mas terrible, se llevaron mi cazuela de chancho con chuchoca, reemplazándola por el insípido sabor de la comida del hospital más cercano a la pequeña ciudad que extraviaste en los mapas de tu hambrienta memoria.
“PADRE, PADRECITO, NO TE MUERAS DE
FRIO”
“No te preocupes, soy tu viejo,
El que no esta muriendo,
El que no agoniza,
El que jamás fallece”.
Fueron las últimas palabras que escucho de su padre. Las escuchó y luego lloró, porque el bien lo sabia, a su padre solo le quedaban dos días de estar vivo, vivo, pero muerto en potencia, vivo, pero muerto a final de cuentas.
Después, todo se acabo, la gente en la mesa, esperaba el anuncio, el de la fatalidad, el mensaje de papá. Con ansias lo esperaron, lo esperaron, pero no murieron.
El padre habla, con la copa en alto, todos lo escuchan con atención, el hijo lo sabe y rompe a llorar, el viejo no quiere revelar su secreto.
Muere. Ahí mismo en la mesa, en la cena de medianoche, que no se veía en años, que solo se anhelaba en medio de los cartones, los perros y las pulgas que en la noche no dejan dormir. Ahí, muere.
Y todo se acaba.
El lo sabe, y despierta exaltado.
Todo era una maldita pesadilla, orden nefasto de los sueños ocultos.
El viejo que dormía a su lado, exaltado le dice a su hijo:
“No te preocupes, soy tu viejo,
El que no esta muriendo,
El que no agoniza,
El que jamás fallece.”
Al día siguiente murió de frío, ahí, donde las lágrimas se congelan por el frío de la noche que no ve el día.
SANTIAGO CITY
…Ciudad llena de tu cobardía y mi perdición…
Lugar donde nací, donde vivo, lugar donde la conocí, lugar de donde se me fue. “No la busques”, me dijeron, “la ciudad es grande, no la busques porque jamás la encontraras, espérate sentadito, sola aparecerá”. Juro que esperé y esperé, jamás apareció mi amor. ¿Acaso se la trago la tierra?, no, no, tal vez se perdió entre tanta calle, tantos edificios y tantas mallas verdes.
SOBRE LAS CARCELES (Por Renzo
Montiel)
Las cárceles sangran y lloran, ¡los hombres no!,
Un golpes de luma en los barrotes a un hombre han de levantar,
Un golpe en la cara a un hombre no harán llorar,
Las cárceles sangran y lloran, los hombres no.
Las paredes frías, con marcas desesperadas por libertad,
Por cuantos días, meses, años, a hombres ha visto caer,
Las cárceles sangran y lloran, ¿y los hombres no?
Los barrotes derritiéndose azotan la realidad, de un hombre,
Que a la foto de su hija teme mirar,
Que triste e injusta realidad
¿A cuantos inocentes a la cárcel ha de llevar?
Las cárceles sangran y lloran, los hombres también.
Frente a esa pared fría el hombre llora,
Por esa foto de su hija que ya es mujer,
Las cárceles sangran y lloran, pero el hombre se destroza.
Porque a su mujer no le pudo decir adiós,
Porque su pilar, su amada, ya no están,
Porque la vida se le fue.
Los hombres sangran y lloran, ¿y que saben las cárceles de aquello?,
Esas paredes frías,
¿A cuantos hombres más tendrá que destrozar?

1 comentario:
Me enkanto flako...
el fin de semana vi
"Diarios de Motocicleta"
me enaknto amigo... =P
Viendo un log por hay por
la vida encontre una pelicula
que quisas te interese:
"La noche de los lápices"
Director: Hector Olivera
Te kero amigo, cuidate...
nos vemos el 30...
Besos!!
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