martes, febrero 06, 2007

Del 36 al 39

MAS BASURA


Mas basura, basura inservible, nada en este mundo mi basura cambiara, más basura que entra por tus nefastos globos oculares, pero es basura con contenido, basura fidedigna y no esta de moda.

A UNO DE CUANTOS


Desearía partir tu cráneo, así como se parte la sandia que cae del camión que marcha hacia la vega central.


PRINCESITA DE LOS SUBURBIOS


La princesita de los suburbios periféricos de la capital, la mas linda en un atardecer que dibuja las mas bizarras figuras anaranjadas en tu cielo de placeres ocultos y caminatas para comprar el pan, pasando por la cancha de tierra, con tu falda corta, rosa, como el cielo de primavera, con esos movimientos que enloquecen a todos los adolescentes que se masturban en honor a tu aparición fugaz y sensual, ahí, en el campamento, donde un jugoso beso hará que alguien pierda la cabeza, ese alguien, un hombre que casi como un trofeo de combate se paseará por las calles del barrio de la mano con la princesita, la princesita que lo matará en un futuro no muy lejano, en una tarde anaranjada de primavera, tarde en el que se jugaba una pichanga hostil en la cancha de tierra que vio caer aquella extraña tarde, tarde en que la princesita le contagiara el SIDA a su amante.

FRAGMENTOS DE ENERO


[…] Ahora estoy sólo, cansado, borracho y enamorado […]

Cumpleaños feliz, “te deseamos” a ti, Feliz cumpleaños desgraciado, que los cumplas feliz (Ahora a celebrar un año de mirarme desconforme al espejo de la vida incondicional)

[…] Anoche soñé con tigo, que me besabas, que hacíamos el amor en tu perfumada habitación de princesa, en la que jamás estuve, a la que jamás entre, sobre las sabanas lilas y suaves que nunca toqué […]

Diciembre no es eterno, Enero tampoco, mis palabras se acaban, también tu amor, mi soledad aumenta, al igual que tus mentiras.

[…] yo ya perdí el miedo, amiga mía, perdí el miedo de decir adiós […]

La costumbre, la costumbre, la costumbre. La vida, la muerte, la vida. El miedo, la locura, la soledad. La mentira, la mentira, la verdad.

[…] Palabras llenas, corazón vacío […]

No quisiera recordarlo, no quiero volver a reprochármelo, lo recuerdo siempre en vacaciones, tal vez por el alza de los precios de los pasajes en bus hacia otras tierras, o tal vez porque la gente opta por salir de la ciudad acelerada y termina por pegarse las vacaciones de su vida, o tal vez porque algún día iré a buscarte, y cruzaré esa carretera eterna, y dejare de reprocharme, y dejare de recordar tu mirada vacía y lejana, de tus imposibles ojos verdes, que no me lloran y que se pudren en la historia enferma de tus cuencas cadavéricas
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