domingo, agosto 06, 2006

Por Carla Quezada, mi hermana.

A propósito de ‘Mundo alverre’


El mundo esta loco, tú y yo lo sabemos. Como prueba todo lo escrito en tu relato. Sin olvidar, por cierto, que lindas mujeres nórdicas venden su vida al mejor postor que está dispuesto apagar unos cuantos pesitos para asegurar una vida en compañía de cualquier cosa menos de amor.

Todo esta ‘patas pa’ arriba’. Pobres aparentando lo que no son, y ricos haciéndose pasar por proletas, proclamando igualdad para todos, desde sus casas tamaño XXL o desde los equipados salones de sus campos de ‘estudio’. Jovencitos jugando a la guerra, alucinando con un tanque, imaginando que tal vez algún día estarán ahí, como protagonistas principales, defendiendo a su patria. Por supuesto, patria que no apuesta mucho por ellos.
Adolescentes jugando a ser grandes, sufriendo como los grandes. Se deprimen, se emborrachan, se drogan. Creen que todos están en su contra. Y es que la palabra lo dice: ‘adolecen’ de muchas cosas. De autocrítica, de pensamiento reflexivo, de alegría, de positivismo. Ven sin problemas todo lo malo de lo que los rodea pasando por alto lo que realmente vale la pena.

Y así se vendan los ojos, esos ojos que están recién abriendo, y se niegan a la posibilidad de reconocer los faltas, gesto que por cierto los engrandece muchos más que andar por la vida con un discurso que durará unos cuantos años (sólo hasta que sean jefes de hogar y deban hacer lo que el resto de los adultos hace), o bebiendo traguitos cursi al igual que sus papis.

Hermano, ¿te imaginas en 30 años más? Tal vez recién puedas entender muchas cosas que hoy no. Yo, con 7 años más que tu, puedo entender un poco mejor las cosas, sin embargo, no en su totalidad.

Al igual que tú, también pienso que este mundo está al revés. Pero sabes?...siempre lo ha estado. A caso no crees que los jóvenes discípulos de Sócrates (si, jóvenes como tú) no pensaron lo mismo al enterarse que su ‘profesor’ era condenado a morir envenenado por hacerlos pensar un poquito más y ver las cosas más allá de las narices.