Yola
Yola, no me quiero quitar la chaqueta, tengo frío yola, así como quien día a día muere de amor. No yola, no me interesa ser tu amigo. Yola apaga la luz, la verdad es que me molesta y me impide soñar, con tigo, tal vez.
Yola, ya no eres la misma, ni en los besos que nunca te di, ni en el sexo que con tigo nunca tuve.
Yola, ya no me mires, pues tu mirada me incomoda, sinceramente, tus ojos me enloquecen y tu rostro se queda plasmado en mi subconsciente.
Yola, no te imaginas como desearía enterrar este viejo y usado bolígrafo en tu corazón, para llenarlo de poesía, para llenarlo de pasión, de esa tinta invisible, con la que desearía escribirte mis versos en tus suaves labios.
Yola, vivo entre fantasmas.
Anoche soñé con tigo, que me besabas, que hacíamos el amor en tu perfumada habitación de princesa, en la que jamás estuve, a la que jamás entre, sobre las sabanas lilas y suaves que nunca toqué. Desperté en mi cama, abrazando a la almohada, Yola, y no estabas a mi lado, lloré, siempre es lo mismo Yola, siempre.
Yola, la lluvia cae incesante sobre los tejados y sobre mi, tengo frió ya no puedo ir a buscarte, ya no, lapidosa ilusión, ya no.
Yola vivo entre fantasmas, y no me interesa ser tu amigo.
Yola, te amo.
PAN
El hambre producía un apretón en mi estomago, una molesta contracción, un sonido ya muy familiar, fui a la cocina. Creí que me encontraría con alguna rebanada de mortadela, la busque con la molesta melodía del refrigerador encendido entrando por mis oídos.
Esta vez no había mortadela, ni una sola rebanada para complementar el pan que no estaba en la mesa, ni en el mueble de la cocina, no hay cazata para el postre, tampoco hay letras para alimentar mi razón poesía para sensibilizar mi espíritu, ni periódicos para llenarme la cabeza de realidad y falsedad neciamente estructurada, mentiras escritas en columnas,, ni cuentos para soñar, ni dinero para comprar en aquella panadería que ya cerró y que tarde o temprano se derrumbara con el terremoto de la vida, al igual que yo, al igual que nosotros.
Ya no hay refrigerador, no hay una silla para descansar, no hay TV para no pensar, solo cuatro muros oscuros que me encierran y me quitan el aire, ya no hay muebles, la oscuridad se los ha devorado como un ejército de termitas hambrientas.
Ya no hay muros, ni techo, ni estrellas, ni suelo, ni luna, ni sol, ni libertad, solo yo y mi razón yo y mi reflejo mismo platicando frente a frente, de hombre a hombre, de mujer a mujer, como cuando de niño veía mi juvenil rostro reflejado en un charco de agua caída del cielo nublado.
Veo los muros, la oscuridad se va, vuelve la claridad, los muebles, el día, el techo, la TV, la normalidad, los libros, las letras, los números, pero hay algo extraño… no hay pan, ni mortadela, ni margarina, ni repollo, ni un café, ni dinero para comprar el pan en el negocio que ya ha cerrado y que mas tarde que temprano se derrumbara.
LA LLAMADA
El teléfono suena solo una vez, lo sigue un eco frío, alguien no se atreve a concretar la llamada.
Suena nuevamente el teléfono cinco minutos después, suena varias veces, ella contesta, nadie le habla, se escucha el vacío a través del auricular, alguien no se atreve a hablar, alguien no se atreve a concluir su llamada.
Tres minutos mas tarde suena nuevamente el aparato, ella contesta con algo de cierta molestia, se oye un corto suspiro, seguido de un “Natalia te amo”, una sonrisa se dibuja en su rostro, se oye el agudo y constante pitido en su oído, colgaron, el viejo toma una largo sorbo de vino, “¿Quién era?”, golpea el vaso en la mesa endeble. La sopa se enfría.
Calma Natalia, que el teléfono sonara nuevamente, y será el llamado de tu príncipe azul, llegara el momento de tu liberación.
MUNDO ALVERRE
Señoras y señores, este mundo esta completamente loco, la gente esta completamente demente, el mundo gira al revés, alverre, todo anda muy mal, todos están locos, y tal vez yo también lo este…
Violadores y asesinos a cinco años y un día de prisión, la misma condena que se le otorga a una ladrón de gallinas o a un manifestante, portador de una molotov, hay un papa nazi y miles de fieles lo siguen y rezan por él, vi pingüinos y cerdos jugando fútbol, o una cancha de este mismo deporte con un árbol en medio. Los jóvenes han retrocedido en miles de años, adornan su cuerpo con argollas y otras indumentarias como un símbolo de belleza y de demostrar grandeza. La gente ríe y ríe al ver a animales explotados y maltratados haciendo su “gracia”, que macabras escenas. Las niñas se embarazan. Lindas modelos conducen a la población a gastar el billetito, a consumir y a consumir cosas que no sirven de nada, pero la cosa es gastar, cuanto antes mejor, y si vale caro, ¡woooou!, ¡maravilloso!, subiremos en las escalas de la sociedad arribista. Una estupida caja con una atrayente imagen en su interior manipula a la gente, asimilando pensamientos de otros, maneja a las masas, los conduce como a borregos de un corral, les borra cualquier pensamiento, como una vil goma de borrar. Te pagaran un buen dinero por sentarte a decir cualquier tipo de sandez al aire en la TV, llamándote opinologo, “ologo”.
Empresarios ganan hasta millones por mantenerse sentados en una maldita oficina frente a sucios papeles firmados con un apellido extranjero y timbrados con una siglas de la empresa, o de la multinacional y frente a un computador, con el café de todas las mañanas, con dos cucharaditas de azúcar, blancas como las manos de aquella bella y pobre secretaria que puntualmente lo preparó, y que mas tarde se acostara con su jefe, “el jefecito”, quien llegara tarde a casa y de mal humor, con sus hijos ya dormidos en sus calientes camas, en sus espaciosas piezas de una lujosa mansión en el mas alto barrio de santiago city, en la que en una de sus piezas se escuchara con un frío eco, “no gorda, hoy no tengo ganas”, mientras que en otro lado de la ciudad, en el barrio bajo, llegara un desgraciado a casa, tras un largo día de arduo trabajo, con la pala en la obra y el sudor en la frente, bajo el sol que quema como nunca, por ganarse unos pesos. Se saca su traje naranjo, sucio, come su sopa de pan, luego un plato de tallarines con salsa, lo disfruta, porque cuesta, cuesta, lo que cuesta se disfruta más. Sus hijos duermen. Antes de irse a acostar, el sustento del hogar se va a despedir de sus cinco hijos, sus maravillosos y queridos hijos, les acaricia la cara con sus maltratadas, ásperas y resecas manos, deshechas con el trabajo en la obra, todo el día supervisado por un tipo encargado, un supervisor sustituto mandado por un ingeniero contratado por el jefe de obra, empleado de la empresa constructora que se encuentra en sociedad con otras empresas repartidas a lo largo de todo el territorio, todas bajo el nombre de solo una, cuyo dueño es un empresario de apellido extranjero, que vive en una lujosa mansión en el barrio alto de la capital, que se sienta todos los días en su oficina a firmar papeles y a ganar hasta millones, con un café en su escritorio, preparado puntualmente por su bella secretaria, con lo cual engañara a su ingenua mujer.
Tal vez sea yo el loco, no lo se, tal vez sea yo el distinto, el anormal, el errado talvez, o el que ve estos pequeños grandes detalles, las curiosidades del diario vivir, quien día a día se calienta la cabeza pensando en situaciones que a otros no interesan, son simplemente una mierda, no lo se, para mi es el mundo, es el mundo el que esta loco, el que gira al revés.
Mundo alverre.
LA MURALLA
Lo recuerdo muy bien, era uno de los rincones más desolados del liceo, era un muro de ladrillos, con la pintura algo añejada, con algunas peladuras ocasionadas por el paso lento de los años. Este muro tenía dos colores, desde la parte inferior, un tercio hacia arriba, era de un tono claro de verde, opacado por la sombra, el resto era de un tono lúcuma. No faltaban los rallados en su dañada superficie, singulares y difusos rallados, no faltaban y no estaban de más. En la esquina superior derecha, dos nombres encerrados en un corazón mal hecho, y por el medio unos abstractos dibujos hip-hop. Lo singular de este muro eran los nombres encerrados en ese corazón mal hecho, Arturo y lucia, tu nombre y el mío, vestigio invaluable, testimonio eterno de nuestro loco amor de escuela
EN MEDIO DEL CAMINO
Me puse a caminar por ese camino pedregoso,
El que un día transitamos juntos,
A paso desacelerado,
Tropezándonos con las adversidades de la razón,
Y ensuciándonos los pies con la tierra inagotable de la vida,
De la vida que no elegimos,
Pero que aceptamos desconformes a nuestro corazón.
Me detuve en medio del camino
Vi mi vida hacia atrás
Y vi el amenazante futuro frente a mis ojos,
Ese futuro abstracto con el que no se puede luchar,
El que te condena, el que te transforma,
El que moldea tus sentidos,
El que cuela los deseos fervorosos,
El que sustituye el pasado por el presente,
Derrocado por la imagen de lo venidero,
Una esperanza,
Una razón por la que vivimos,
Un ideal por el que luchar,
Una verdad que defender…
Me detengo en medio del camino,
Desconforme de mi condición,
Miro hacia delante el difuso futuro,
Una nube de niebla que todo lo cubre,
Cubre mi razón, cubre mi mente,
No te veo, pero te siento a mi lado,
Ya estamos en el futuro,
Un mundo nuevo de ideas y sueños,
Un mundo construido por nuestras manos,
Un futuro forjado con nuestro esfuerzo,
Con nuestros sueños.
Yo sueño,
Sueño con aquel camino,
Y con tigo a mi lado,
Me tropiezo con lo difuso de mi razón
Y me pierdo en el espacio de mi mente…
Pero ahí te encuentro nuevamente,
A mi lado, en el camino,
¿Me ayudas a avanzar?,
A mi lado en mi vida,
A mi lado siempre,
Miro hacia delante
Ya no te veo,
¿Qué nos depara el futuro?
No quiero saberlo,
Detengámonos en el camino para siempre,
En medio del camino,
¿Te parece?
SIN NOMBRE
Y se a pagó la luz, la música retumba con prepotencia en mi cabeza, acudí a esa fiesta en la casa de mi amigo. Conocí a una chica maravillosa, una mujer hermosa. En realidad ya la había visto antes, en la calle tal vez, pero nunca había hablado tan fluidamente con ella. La saque a bailar, nunca antes había bailado, en mi vida, ni reggeton, ni salsa, ni cumbia, nada de eso, solo el buen rock’n’roll, todo por ella, nos sentamos en el cómodo sillón, conversamos, conversamos, conversamos, bebimos y conversamos, piscola tras piscola, cigarrillo tras cigarrillo, palabra tras palabra, verso tras verso, segundo tras segundo, así se nos pasaron, así se fueron. Se nos acerca su mejor amiga, llegó el tiempo de irse, alguien espera en casa, su mejor amiga ya se va, nos habíamos puesto románticos, nos interrumpe su llamado, mata nuestro momento, muere la magia, ella se va, se despide, me despido. minutos mas tarde llega mi tiempo, mi turno, me voy a mi casa que no se siente tan lejos si caminas por la avenida transitada por los vagabundos de la noche eterna, y los recuerdos de amores perdidos, uno mas, mis pasos suenan en el duro y seco pavimento iluminado sutilmente por la luz naranja del poste. Llego a mi dormido y solitario “hogar”, duermo y sueño no se con qué o con quién.
Ahora estoy sólo, cansado, borracho y enamorado.
SOBRE NÚMEROS
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 50, o 60, o 70, o 100, o 1000, me da igual, todos son números…
POESÍA MUERTA
Hoy estamos de luto,
Nos pondremos una cinta negra en el brazo,
Ha muerto la poesía,
Y nadie acudió a su triste funeral,
Ha fallecido un hermoso verso,
Bellas palabras han terminado en el papelero,
De algún desconforme poeta.
Frases de amor escritas por una adolescente enamorada,
Han quedado en el olvido,
Tinta derramada en un papel perfumado,
Dándole forma a cada letra,
Cada bella frase retórica,
Amores y desamores,
Contentos y descontentos,
La belleza de lo natural y de lo superficial,
De lo evidente,
De la obviedad,
Lo real, lo irreal,
Maravillosa dicotomía,
Intensos deseos transcritos,
Papeles llenos de sentimientos diversos
Terminados en el vertedero.
Mañana no lloraremos
Jamás terminara este luto,
Jamás,
Sigue muriendo la inagotable inspiración,
La pasión,
¿Será que acaso muere el amor?
¡Oh no!, espero que no.
VECINOS
Vivo en espacioso hogar, un largo hogar en el cual en ocasiones no me gustaría vivir. Vivo con una numerosa familia, que siempre esta viendo la TV, una familia contra la cual lucho día a día por el hecho de ser distinto, de pensar diferente.
Una mañana vinieron a mi casa los vecinos del lado, entraron, sin embargo los de mi familia los miraron muy mal. Ellos para la once comieron pan, y bebieron café, los de mi hogar se molestaron ya que gastaron unos pesos más por los invitados. Se quedaron una noche. Hasta que finalmente los echaron a patadas de mi casa y cerraron las puertas y ventanas con llave, les cerraron las puertas, los exiliaron de mi hogar, en el que había suficiente espacio y alimento para los pobres vecinos. en la reja pusieron alambres de púa, jamás dejaron entrar a nuestros vecinos, a mis queridos vecinos del lado. sin embargo la TV que no dejan de ver, la radio que no dejan de escuchar y los cómodos sillones de seda, son fabricados por el taller de los millonarios vecinos de la esquina lejana, y mi familia siempre tiene once, siempre tiene café, pan y queques para ellos. Y para el día de la patria con orgullo ponen a flamear la bandera como símbolo de su hipocresía.
La familia crece, de hecho esta compuesta de 15.665.216 miembros aproximadamente.
PARA NO OLVIDAR
Y un sudor frío fluía por los poros de mi piel, y un escalofrío recorría mi cuerpo, y el infaltable apretón en mis entrañas, una sensación de pánico. El cañón de la ametralladora en mi frente adelantaba un final catastrófico en la película de mi vida, y afuera del auto un militar dispuesto a disparar.
Me baje de mi auto, con mis manos en la nuca, me revisan completo, terminado el procedimiento me dirijo al despacho del doctor Jorge Sáez, siempre con el militar detrás de mi, apuntándome, y yo caminando por el interminable pasillo sin mediar movimiento, bastaba con meter mi mano al bolsillo, por cualquier motivo, para que el soldado me disparara y acabara con migo.
Hoy un niño de 10 años se me acerca tembloroso en la escuela, después de dar mi clase de historia manipulada siguiendo con el básico programa educacional impuesto en la dictadura, le oí decir que el fin de semana se fue a pescar con su tío, en una cabaña a orillas de un río, no se cual, y no interesa. Estaban pescando, felices en medio de la crisis social, un respiro, el anzuelo se traba en algo, ropas, creyeron que un pez había picado. No tan lejos se vieron varios cuerpos flotando, la corriente los llevaba, muchos de ellos si sabían nadar, pero es difícil nadar con las manos atadas con alambre.
Caminando por aquella calle del centro veo a un cuerpo tirado en la acera, al lado un militar con su fusil al hombro, y la bandera en su brazo, el cuerpo estaba desangrado, debió haber estado unas 6 horas tendido en ese lugar sobre el charco de sangre, el militar decía con voz fuerte, “avancen, avancen, rapidito”, exhibiendo al cuerpo, ante esta terrible escena una señora se atreve a preguntar, “¿Qué fue lo que hizo este hombre?”, “intento atentar contra mi general”, contesto el militarucho, es curioso, el hombre muerto no tenia ni un arma en la mano, ni una honda en el bolsillo, bastaba con decir una palabra contra el régimen.
Mas allá veo a otro hombre muerto, colgado desde un poste, con el cuello roto y la cara deforme, era exhibido, al lado otro militar con el fusil al hombro, quién dijo en voz alta “este se las quiso dar de revolucionario”, y soltó una carcajada, una diabólica carcajada.
Un tío desapareció de la faz de la tierra en dos días.
Su esposa embarazada fue llevada lejos en un camión, fue llevada al infierno, al infierno, donde fue agredida sexualmente por un grupo de efectivos militares, estando embarazada, la hicieron desnudarse, la torturaron, la violaron, la manosearon.
Un día me toco escuchar a un conocido de la familia, llorando, que lo llevaron a una pieza oscura en la cual lo hicieron desnudarse, posteriormente le amarraron los tobillos con las muñecas, pusieron una palo y quedo colgado en unos muebles, en esa posición le golpearon la cara, debió permanecer así toda una noche, las otras fueron solo de pie, le aplicaron electricidad, lo encerraron en la madrugada, junto a 4 mas, al aire libre, y desnudos en una jaula con alambres de púa, sus compañeros quizás tuvieron mas suerte, fueron amarrados a un poste todo un día a bajas temperaturas, y una mujer fue amenazada con que matarían a su hijo, los militares manejaban toda la información de su vida, fue golpeado en la cabeza, en el estomago.
Oí testimonios, de victimas, que decían cosas como “Me ordenaron arrodillarme y poner la planta de los pies hacia arriba. Entre tres me sujetaban y el cuarto comenzó a saltar sobre la planta de mis pies. Yo sentía como mis huesos crujían con un dolor inexplicable. En ese momento pedí a gritos que me mataran, ya no quería seguir viviendo en esta situación, no lo hicieron, las torturas continuaron, me alimentaron con porotos y garbanzos con gusanos y con olor a fecas insoportables, pero con hambre tuve que comer. También vi cómo mataban hombres y mujeres frente mío y los enterraban en los mismos lugares donde nos tenían. Por las noches debíamos dormir en el calabozo, allí dentro estaba oscuro y había mal olor. La pieza era más o menos de dos por dos metros; estábamos unos sobre otros. No dejaban por ningún motivo ir al baño, hacíamos nuestras necesidades ahí mismo. Muchos vomitábamos del dolor y por el espantoso olor que había en ese infierno, en ese horroroso lugar”.
oí bastante, de humillaciones, de simulacros de fusilamientos con el afán de humillar, de torturas, desnudamientos, violaciones, presenciar torturas de otros y de otras, jugar a la ruleta rusa, asfixias, golpes en la cara, privación del sueño, permanecer horas y horas, mojados, golpeados, para impedir el sueño, presenciar fusilamientos de otros detenidos, oí que a una mujer le metieron una rata hambrienta por la vajina y le cortaron sus pezones, después de ser violada, oí de un hombre ahogado en el vomito de su muerto compañero, oí sobre personas obligadas a matar a sus hermanos, oí de persecuciones políticas, oí de muerte, oí de dolor, oí del régimen, de la dictadura, del general, de Chile.
Como para no olvidar
ME PREGUNTO
Me dijeron que vendrías, me pregunto como estas.
Me pregunto si has cambiado. Yo no, en lo absoluto.
Me pregunto si te acordaste de mi cuando emprendiste la marcha, cuando viajaste a aquel nefasto final, si sabias que era yo quien vagaba por una fría y oscura calle invernal acompañado por la invencible soledad.
Me pregunto como estas, me pregunto si has cambiado, si ha cambiado tu corte de cabello, tu perfume, tu figura, tu forma de ser, de pensar, de ver las cosas a tu modo, a tu manera, tu forma de besar. ¡Es que ha pasado tanto tiempo!
Sabes, a veces me siento como invalido, no puedo caminar hacia ti, así como un bebe que aprende a caminar, pero no lo logra, se cae, y no se vuelve parar, no puede. La distancia me hace sentir de este modo. Ahora valoro la cercanía.
Me pregunto como estará tu compañero, ese papanatas, le rompería la cara.
Me pregunto que haré cuando termine esta copa, probablemente tomare otra, y otra, y otra mas, hasta quedar lo suficientemente ebrio como para dirigirme tambaleante a mi casa, y olvidar por solo un momento la frustrada vida a la cual estoy encadenado, condenado, sin delito, solo el perderte.
Sabes, hay juegos en los que jamás se gana, así como recuerdos que nunca se olvidan.
Me pregunto como estas en tu lugar, lugar al cual no pertenezco, y tal vez jamás perteneceré.
Me pregunto como te sientes con tanta mierda girando en tu orbita, personas con cínicas caras, personas dignas del máximo desprecio.
Me pregunto si nos veremos algún día, y que pasara cuando esto suceda, cuando en un final de películas nos veamos finalmente las caras, quizás nada.
Me pregunto si aun existes.
Me pregunto si me recuerdas, si me reconocerías entre un mar de caras agitadas.
Lo dudo, lo dudo.

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